Una segunda oportunidad para una primera impresion

A mi no me gustaban, era como tener plantas de plástico. Me negaba a tan sólo considerarlos parte de mi casa. Estoy hablando de los manteles de plástico, o de hule.
Pero debo decir, que después de lavar y planchar tantas veces los manteles de tela, aquellos que duran una sola comida, decidí darles una segunda oportunidad.

Un día de suerte, me topé con una tela importada que no brilla y que no me da esa sensación de plástico, pero tiene todos sus atributos.
Armé un mantel y la puse en la mesa de la cocina, donde mis hijos comen a diario, hacen sus deberes, pintan, yo cocino, y tantas tareas más.
Puedo dar fe que nos viene acompañando varios años, disfrutando el alto tránsito de mi familia, manteniendo su charme inicial.
Mi madre, reacia a muchos avances de la modernidad, fue engañada y creyó que era de tela… ya que su estética y su tacto son similares. Hoy es la primer fan de los “manteles de plástico”.
Los invito a solucionarse un poco la ardua tarea hogareña y a disfrutar de una comida sin estresarse cuando se cae un vaso con jugo. Ya que con tener un trapo húmedo a mano, podemos decir: “acá no pasó nada”…. Puedo asegurarles, que la cara de relax de nuestros hijos cuando nos ven sonreir ante el episodio de la mancha, lo vale.
Cada vez tenemos menos ayuda, es un hecho, pero hay muchas cosas que nos simplifican el día a día. Por qué decirles que no? Estos manteles son una de esas piezas que no podés dejar pasar. Dales una oportunidad!!! Va a ser tu mejor aliado, te lo aseguro.
Chau y hasta la próxima,

Pilar Nazar Anchorena
PiliDeco
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